Cada programa tiene su propia lista de requisitos, pero hay una base común que te van a pedir en casi todos. Tenerla lista de antemano te ahorra semanas, porque estos documentos tardan y sus tiempos no dependen de ti.
Pasaporte vigente
Es el documento base de todo el proceso. Revisa dos cosas: que esté vigente y que la vigencia cubra con margen la duración del contrato que vas a firmar. Muchos programas exigen una validez mínima que va más allá de la fecha de regreso prevista.
Si tienes que sacarlo o renovarlo, empieza por ahí antes que por cualquier otra cosa: suele ser el trámite más lento de la lista.
Antecedentes penales y policíacos
Casi todos los programas piden constancias de antecedentes emitidas por las autoridades de tu país. Ten en cuenta que estos documentos tienen fecha de caducidad: si los sacas demasiado pronto, pueden vencerse antes de que llegue tu cita consular.
Documentos de identidad y estado civil
Documento de identidad nacional, partida de nacimiento y, según el caso, acta de matrimonio o documentos de tus hijos. Algunos programas los piden para verificar arraigo familiar, que es uno de los elementos que la autoridad consular valora.
El contrato de trabajo
Antes de firmarlo, comprueba que incluya con claridad:
- El nombre y los datos del empleador, no solo los de la agencia intermediaria.
- El puesto concreto y las tareas que vas a realizar.
- El salario, la forma de pago y la frecuencia.
- Las horas de trabajo y cómo se pagan las horas extra.
- La duración del contrato y las fechas.
- Las condiciones de alojamiento y transporte, y quién las paga.
Si el contrato no está en un idioma que entiendas, no lo firmes hasta tener una versión que sí lo esté. Firmar algo que no puedes leer es renunciar a saber a qué te comprometiste.
Copias de todo
Guarda copia digital y física de cada documento que entregues, y del contrato firmado. Llévate copias contigo al viajar. Si en destino surge un problema con el empleador, esas copias son tu punto de partida para reclamar.